Como entre ángeles

Cuando estoy contigo me siento por completo fuera de mi. Siento que no podría estar más feliz, prácticamente me siento entre los ángeles…casi puedo escuchar voces que no suenan como si fuesen de este mundo.

Me siento pleno.

A veces veo a esos ángeles, los veo tan cerca que hasta siento un poco de miedo por si estuviesen viniendo a retirarme ya. Creo que aun no sería suficiente porque extrañaría infinitamente el poder seguir disfrutando la vida contigo.

Contigo que me llena cada instante de la existencia con palabras y con silencios, con presencias y con ausencias, con compañía y complicidad. Contigo que sabes decir lo correcto y también lo incorrecto en el momento preciso. No siempre lo valoro, al menos en ese momento, pero normalmente sí lo hago, aun pasado el tiempo. Me haces pensar, me obligas sin esforzarte a hacerme reflexionar siempre sobre lo que somos, sobre qué tenemos, sobre cómo nos vemos en el futuro.

Me ayudas a imaginar futuro. Cercano y real o más lejano, como cuando hablamos de aprender a hacer chocolate con churros, el mejor para hacernos ricos vendiéndolo y que la gente se pelee por ellos porque terminan chupándose los dedos y lamiendo la taza hasta acabar el mínimo residuo.

Me inspiras. Por ti, creo permanentemente…contigo, pensando en ti y te creo y te recreo, perfecta y real como eres, pero abstracta a la vez. Clara y prístina y a la vez difícil de comprenderte todas las veces y todos los momentos.

*  *  *

Y yo te amo igual, te siento siempre en mi mente, llenándome la cabeza, a veces demasiado, casi como teniéndote encima mío.

Tú me pintas y yo te escribo.

Te describo, intento ser prudente y me arrepiento inmediatamente. Prefiero escribir como eres en la realidad. Perdido, distraído, te inmiscuyes y te alejas. Eres dual. Como un día lleno de sol y a la vez como otro nublado, saltando de uno a otro, siempre de forma imprevisible.

Pero así es como prefiero tenerte, imprevisible, frágil y fuerte, necesitado de apoyo, de sostén, de guía y me encanta ser yo la guía. Quien te ayuda a encontrar, a encontrarte, quien está en ese momento en que se necesita mente fría y seguridad para seguir, para seguir juntos.

No siempre es fácil, pero sé que la vida no es fácil y eso me lo enseñan mis personajes, mis creaturas que siempre reafirman mientras las invento que la vida te enfrenta a la diferencia, a la duda, a la divergencia, al encuentro y a la separación, pero que a la vez te impulsa a decidir entre una y otras según lo que sientes y lo que siento es que disfruto el rol en nuestra vida propia cuando me toca.

Javier Zárate Taborga

Escrito en La Paz en junio de 2020

Ejercicio del Taller de Creatividad dictado por Martha Patricia Montero (CDMX)

Obra “Double Portrait with Wine Glass“, Marc Chagall, 1917

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